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Les Gimenologues
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Texto de la Entrevista a Miguel Amorós en la radio libre La Nevera

El 19 de octubre de 2022, a propósito de la publicación de « Los Amigos de Durruti en la revolución española »
https://radioalmaina.org/2022/10/30/la-nevera-vol-62-los-amigos-de-durruti-en-la-revolucion-espanola-miquel-amoros/

Texte original et sa traduction en français (en doc joint) réalisée par Jackie, giménologue

Un autre entretien de Miguel sur la Colonne de Fer se trouve ici : https://www.portaloaca.com/historia/iirepublicayguerracivil/entrevista-a-miquel-amoros-en-el-programa-la-nevera-sobre-su-ultimo-libro-sobre-la-columna-de-hierro/

Les giménologues 4 novembre 2022.

Texto original

-¿Por qué has decidido escribir el libro ya habiendo escrito el de Balius, « La Revolución Traicionada » ?

La historia escrita nunca es definitiva. Se amplían las lecturas, la perspectiva se profundiza, un mayor documentación se vuelve accesible, surgen nuevas publicaciones a tener en cuenta y aparecen manifiestos olvidados. De todas formas, el libro es distinto : he soslayado bastante la figura de Jaime Balius y me he centrado exclusivamente en la Agrupación « Los Amigos de Durruti », en su visión de los acontecimientos y en su papel revolucionario. A la vez, intento ilustrar mejor las pendientes resbaladizas del circunstancialismo por las que fue deslizada la obra revolucionaria, señalando un escenario donde convergían los comités responsables libertarios, el estalinismo, la socialdemocracia y el republicanismo burgués. ¿Cómo explicar si no el sostén de la CNT a los gobiernos de Largo Caballero y Negrín y su falta de respuesta a la aniquilación de las conquistas proletarias ?

-¿Crees que hay una mayor aceptación de la "història negra" de la CNT en el ámbito libertario ?

El conocimiento verídico de las luchas pretéritas del proletariado libertario es necesario para que los protagonistas de las actuales comprendan la posición real que ocupan en la sociedad presente. Pero estos viven de espaldas al pasado. Actualmente, las distintas organizaciones anarcosindicalistas que reivindican la herencia de la CNT están absortas en problemas materiales corrientes relativos a la baja afiliación, la problemática laboral, la precariedad, los desahucios, los derechos de la mujer, etc. No es que eso sea malo, al contrario, pero en ausencia de una situación revolucionaria, con el pueblo trabajador fuera de la escena de la historia y la sociedad sin querer salir de la anomia, el pasado importa poco. No aporta soluciones prácticas inmediatas, solamente conciencia histórica, algo que desdeñan por igual los pragmáticos y los activistas. Por eso tiende a ser mitificado, es decir, a ser proyectado fuera de la realidad cotidiana, y, en consecuencia, a ser idealizado. Y, a todos los efectos, olvidado. La revisión crítica que hacemos contribuye a desmitificarlo y traerlo a la memoria, pero al no afectar para nada el día a día, no ahonda las contradicciones, no causa verdadero debate, por lo que dicha revisión resulta tan aceptable como los trabajos apologéticos y santificadores. Mientras se mantenga el dualismo entre las buenas intenciones y los hechos reales, la razón y la acción, la teoría y la praxis, el mundo material y las sociedad ideal, tan típico de la ideología anarquista (y de cualquier otra ideología), la glorificación cosificadora seguirá trabando en buena medida la labor subversiva de la verdad.

-¿Qué clase de revolución se produjo en el 36 ?

Para responder me remitiré a los análisis de Los Amigos de Durruti. De acuerdo con estos la revolución proletaria desencadenada en el verano del 36 no fue originada simplemente por el golpe de Estado militar-fascista. El gobierno del Frente Popular y sus bases socialistas y burguesas pintaban cada vez menos y que, como mínimo desde febrero, la iniciativa social e histórica correspondía enteramente al proletariado. El 19 de julio el protagonismo obrero se hizo visible desde todos los ángulos, planteando en actos la disyuntiva « fascismo o revolución social ». La mayoría de los dirigentes significativos de la CNT y la FAI no se sintieron capaces de afrontar ese dilema y prefirieron compartir la victoria de los trabajadores con los demás sectores, respetando las instituciones republicanas y permitiendo que los enemigos de la revolución se hicieran fuertes en ellas. De este modo, por más que venciese la clase obrera, otros eran quienes en último término administraron su triunfo. Las consecuencias no se hicieron esperar : a los seis meses la guerra se separaba de la revolución y esta retrocedía, los comités revolucionarios eran reemplazados por consistorios municipales, la retaguardia era desarmada y el orden público pasaba a la guardia de asalto ; la justicia burguesa renacía, las milicias se integraban en un Ejército Popular, el proceso colectivizador se detenía, y en fin, el Estado se reconstruía. La contrarrevolución avanzaba, el estalinismo se expandía y la encabezaba, volvían a celebrarse misas, las conquistas obreras eran atacadas y las provocaciones se sucedían.

-Se creó una élite libertaria con intereses propios contrarios a los de sus bases proletarias. ¿No es así ?

La dinámica de la organización de masas trajo como consecuencia una burocratización muy rápida que fue concentrando la toma de decisiones en los comités orgánicos. Paralelamente, la democracia directa fue siendo reducida y sus mecanismos -las asambleas, los congresos, los plenos comarcales- progresivamente abandonados. La entrada en las instituciones y la militarización de las columnas aceleraron el proceso, que terminó en un claro divorcio entre la cúspide estatalista, cada vez más capituladora (« renunciamos a todo »), y la base revolucionaria, cada vez más desmoralizada. La burocracia dirigente viraba hacia el estatalismo y el nacionalismo. Así pues, la guerra dejaba de ser una guerra de clases para convertirse en una guerra de la independencia. La carne de cañón del ejército regular era principalmente libertaria ; ya no luchaba contra la burguesía, sino contra el enemigo invasor, alemán, italiano o moro.

-¿Por qué surgen Los Amigos de Durruti ?

La Agrupación nace en febrero del 37 fruto de un encuentro entre algunos militantes de la retaguardia preocupados por la contrarrevolución que se fraguaba a plena luz del día y un contingente de milicianos de la Columna Durruti reacios a la militarización. Se proponía detener la carrera de las concesiones y enderezar la situación. Reivindicaba una justicia auténticamente proletaria y el control sindical de la administración local, el orden público, la economía y la distribución : era el « Todo el poder a los sindicatos » propugnado antes por el grupo « Nosotros ». Asimismo pedía la formación de un ejército revolucionario y la constitución de una Junta Revolucionaria compuesta por obreros, campesinos y milicianos.

-¿Cuál es el significado de las Jornadas de Mayo ?

Los sucesos de Mayo del 37 no fueron una simple protesta obrera ante los atropellos sufridos, sino una verdadera batalla librada contra los enemigos de clase que estaban desmantelando la revolución con el objeto de restaurar la república burguesa de antes. Como pasó en julio, la victoria proletaria fue anulada por los dirigentes : la traición fue formidable. Asombrosamente, los vencedores se rindieron a los vencidos. El colaboracionismo confederal alcanzó las más cotas de ignominia. Aquello significó el fin de la revolución y la aceleración del proceso contrarrevolucionario en el bando republicano, que rápidamente adquirió visos dictatoriales. Las cárceles se poblaron de antifascistas, la desmoralización fue completa y como resultado la guerra se perdió.

-¿Qué papel desempeñaron Los Amigos de Durruti después de Mayo ?

La Agrupación fue la expresión más avanzada del anarquismo revolucionario y a través del periódico « El Amigo del Pueblo » desempeñó una labor de oposición respaldada por muchos sindicatos, grupos de afinidad, soldados del Frente de Aragón y presos antifascistas. En todo momento combatió la deriva autoritaria del Gobierno y ofreció alternativas a la parálisis estratégica del movimiento libertario. Insistió en buscar el apoyo del proletariado internacional y no el de las potencias. Se apartó de la crítica « puritana » limitada a lamentar el abandono de los principios, y planteó abiertamente cuestiones espinosas como la necesidad de « un programa concreto », la « toma del poder » y la « dirección revolucionaria ». En los primeros meses de exilio la Agrupación se mantuvo activa en los campos de refugiados, proporcionando los primeros análisis de las causas de la derrota, que solamente unas pocas publicaciones radicales independientes como « L’Adunata dei Refrattari » osaron publicar.

-¿Crees que el libro va a tener mayor eco ahora que cuando escribísteis el de Balius ?

No lo creo. Primero, porque casi no quedan patriarcas guardianes del templo que se rasguen las vestiduras ante el menor cuestionamiento del gubernamentalismo durante la guerra civil ; segundo, porque las nuevas generaciones que se denominan libertarias no tienen interés en formarse y, por lo tanto, no leen. Si lo hacen, sus lecturas preferentes giran en torno a la fabricación social del género, la interseccionalidad, el bienestar animal o la deconstrucción de las identidades sexuales. En su imaginario, el sujeto de la revolución, la clase oprimida, ha sido sustituida por un conjunto de minorías marginadas. La historia se arrodilla ante la moda universitaria americana.

-Habiendo escrito el de la Columna de Hierro y el de Los Amigos ¿escribirás uno ahora sobre la Columna Maroto ?

En cuanto se presente la ocasión, que es como decir cuando se agote la primera edición. Tengo un montón de material inédito sobre Maroto y sus compañeros con el que completar su biografía.